La Rana Roja

No Plan B

Todo empezó con una imagen en la que el mítico Arnold Schwarzenegger decía: ¡Cómo han cambiado los tiempos!

Por supuesto al ver esta foto de un gran campeón de fisicoculturismo, actor reconocido, hombre de negocios y ex gobernador de California durmiendo en la calle causó revuelo.

Al ver la foto lo primero que viene a la mente es pensar qué ha hecho mal Arnold para perder todos sus logros, su fortuna y que haya caído en desgracia. Por fortuna, no ha pasado nada. Arnold en una de sus redes sociales ha colgado esta foto y solo ha comentado: ¡Cómo han cambiado los tiempos!

Es probable que la foto sea una crítica o una llamada de atención por parte de Arnold, orientada a que cuando era Gobernador o estaba en alguna posición de “poder” tenía muchos “amigos”.

De esta foto se pueden sacar muchas reflexiones. Yo me apresuro a compartirles la mía, partiendo de la pregunta:

¿Por qué hacemos lo que hacemos?

Opción A) Porque creemos en ello, porque es nuestra inspiración, porque es lo que queremos o quizás porque nos acerca más a nuestro anhelo.

Opción B) Para que otros nos acepten, nos adulen o nos reconozcan.

Espero que la respuesta a la pregunta anterior sea la OPCIÓN A, porque si haces las cosas con un propósito y crees en ellas, o porque nos acercan a una meta, estaremos más cerca de ser realmente felices.

¿Cuántas personas son felices con lo que hacen?
¿Quizás 1 de cada 4 personas?

En la segunda opción es probable que, aunque nos esforcemos, nadie lo valore o sea efímero el reconocimiento. Ello no te dará una satisfacción verdadera y duradera.

Ahondando en la carrera de Arnold y sus éxitos, él nos ha dejado una gran cantidad de enseñanzas al compartir su experiencia de cómo se convirtió en un campeón de fisioculturismo, empresario, en uno de los actores que ha dejado huella en su tiempo y siendo un inmigrante se convirtió en Gobernador del Estado de California en USA.

De su experiencia me doy cuenta de que sus claves de éxito son lógicas y muy simples, y se resumen en:

1. Confía en ti mismo.

Tu primer enemigo eres tú y a veces ese enemigo suele sabotearte con “dudas”. Si no crees tú en ti mismo, has perdido el juego.

2. Rompe las reglas.

No seas uno más o no seas como los demás. Hay cosas que siempre se han hecho de una manera, y la pregunta es: ¿Se deben seguir haciendo igual? ¿Será que hay que innovar?

3. No tengas miedo a fallar.

Caerás, pero la clave está en levantarse. El verdadero perdedor es el que se da por vencido.

4. Cuidado con las personas negativas.

Aquellas personas que te dicen “No puedes hacerlo”, “No eres nadie”, “No puedes lograrlo”, “No eres lo suficiente grande”, “No eres lo suficiente bueno”, “Eres solo un soñador”, etc. Esas mismas personas hoy te dirán: ¡No puedes hacerlo! Y mañana cuando lo logres te dirán: ¿Cómo lo lograste?

5. Organiza tu día y trabaja duro.

¡No pretendas llegar a la cima con las manos en los bolsillos! Para trabajar duro hay que eliminar de la mente el "¡NO TENGO TIEMPO!". El día tiene 24 horas:
- Dormimos entre 6 a 7 horas (aproximadamente). Nos quedan: 17 horas.
- Horas de trabajo y traslados supongamos que son 11 horas. Nos quedan: 6 horas.
- ¡6 horas! De esas 6 horas por los menos 45 minutos lo puedes usar para un nuevo emprendimiento, como escribir un libro. ¿En qué lo usarías?

6. ¿Cuál es tu meta? ¿Cuál es tu propósito?

Responder estas preguntas es vital. Es cierto que a veces nos dejamos llevar por la rutina sin tener un norte o lo perdemos por el camino. No tener una meta hace que no tengamos un propósito. Definirlo y tenerlo claro nos ayudará a pensar que, aunque el trabajo que hoy tenemos no sea nuestra vocación o nos ilusione demasiado, es quizás un peldaño más que nos impulse a alcanzar nuestro propósito.

O que quizás el esfuerzo que hoy hacemos que seguro es duro (Arnold dedicaba al gimnasio al menos 6 horas al día) se nos haga más leve o se nos dibuje una sonrisa al pensar en que lo que hacemos hoy nos acerca cada vez más a nuestra META.

7. No Plan B, no red de seguridad.

Esta es quizás mi reflexión o clave preferida relacionada a la experiencia compartida por Arnold. Cuando pensamos en un plan B nuestra mente se centra en ese plan y empieza a olvidar el plan inicial y puede indicarnos que quizás no creemos en lo que estamos haciendo o bien que no crees suficientemente en ti (ver punto 1).

Respecto a no tener red de seguridad indica que nos esforzamos más cuando sabemos que no tenemos nada que nos salve y eso probablemente nos hace centrarnos más.

Existe una expresión que dice “Quema las naves” que hace alusión a que no hay vuelta atrás y que tenemos que darlo todo para lograr la meta.

Si reflexionamos acerca de todas aquellas personas que admiramos y que han logrado éxitos o han tenido resultados excepcionales o que son personas fuera de serie, muchos de ellos seguramente NO TENIAN PLAN B. Porque eran muy pobres, porque lo dieron todo por un ideal, porque no tenían una red que los salvaran.

Generalmente, solo vemos los éxitos, que es la punta del iceberg. Sin embargo, no vemos lo que está debajo de la superficie: EL ESFUERZO y el tiempo empleado en la aplicación de alguno o todos los 7 puntos clave anteriormente mencionados.

Conclusión

La reflexión final que te comparto es: si tienes una meta y quieres alcanzar algo de verdad, para lograrlo debes creer en ti mismo, romper reglas, no tener miedo a fallar, te caerás pero levántate, cuidado con las personas negativas, trabaja duro, responde a la pregunta “¿Cuál es tu propósito?”, No Plan B tienes que darlo todo.

Si no tienes meta ni propósito, cuando identifiques a un soñador, NO SEAS UNA PERSONA NEGATIVA y ayúdala. Quizás ayudándole a recordar las 7 claves anteriores… Consejo de la Rana Roja.

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