THINK TANK – Insights | Julio 2027
Benchmarking en mantenimiento
Benchmarking en mantenimiento
EXTRACTO
Dos especialistas en gestión de mantenimiento industrial, uno del sector automotriz y otro de procesos industriales, debatieron sobre benchmarking, presupuestos que ignoran el coste de fallas imprevistas, indicadores que conectan mantenimiento con resultados financieros, y el método ABC Plus como paso previo a la digitalización de activos.
PONENTES
Luis Navas
Process Control Engineer Sr. CAP Certified, ISA Senior Member
Diego Guzman
Líder en Seguridad de Procesos y Gestión de Activos, Excelencia Operacional, TapRooT Team Leader
Benchmarking de mantenimiento industrial: cómo distinguir la creación de valor de la simple contención de daños.
Cuando un director de operaciones pregunta «¿en qué nivel se encuentra mi organización?», rara vez busca un diagnóstico técnico: busca saber si el dinero invertido en mantenimiento se traduce en resultados de negocio. El benchmarking de mantenimiento industrial existe precisamente para responder esa pregunta con datos y no con intuiciones. Sin embargo, conviene mirar la práctica con cierto escepticismo: comparar indicadores contra estándares del sector solo aporta valor si antes se entiende qué se está midiendo y por qué. La curiosidad, más que la urgencia por mostrar cifras, debería guiar este ejercicio.
El benchmarking de mantenimiento industrial como brújula, no como trofeo
Los estudios recientes sobre el sector, con datos recogidos en más de veinticinco países, sitúan a buena parte de las organizaciones en un punto incómodo: apenas un cinco por ciento opera en un esquema predictivo o proactivo, un quince por ciento se mueve entre el presente y el futuro, y un veintidós por ciento oscila entre el presente y el pasado. El resto, más de la mitad, continúa anclado en un modelo correctivo con exceso de mantenimiento preventivo mal utilizado. Estas cifras no sirven para presumir posiciones, sino para localizar con precisión dónde empujar primero: procesos habilitadores desalineados con finanzas y compras, indicadores de riesgo mal calculados, o la ausencia de un lenguaje común de indicadores entre mantenimiento, finanzas y operaciones.
El riesgo oculto en los presupuestos: ignorar el coste de las fallas imprevistas
Unode los errores más repetidos consiste en construir el presupuesto de mantenimiento sin incorporar el coste esperado de los fallos no planificados. El resultado es previsible: en cuanto aparece una falla imprevista, el gasto se dispara, el presupuesto se rompe y el departamento vuelve a cargar con la etiqueta de «mal necesario». La discusión sobre el presupuesto base cero resulta reveladora en este sentido: trasladar mecánicamente el gasto histórico de un año a otro, sin actualizarlo a la realidad operativa actual, distorsiona cualquier ejercicio de planificación. La recomendación que se desprende es tan simple como poco practicada: dotar al equipo de mantenimiento de nociones básicas de finanzas para poder argumentar el presupuesto en el mismo idioma que lo revisa, y así dejar de ser percibido como un gasto fijo sin retorno visible.
Indicadores que conectan el taller con el balance financiero
Demostrar que el mantenimiento genera valor exige traducir la disponibilidad y la confiabilidad a magnitudes que un director financiero reconozca. El MTBF y el MTTR cuentan una historia técnica, pero solo cobran sentido de negocio cuando se conectan con el ROI, el ROA, el EVA o el coste de capital. La efectividad global del equipo aporta una lectura intermedia útil, y el coste por unidad producida o transportada funciona como termómetro constante de la eficiencia operativa. A ello se suman dos indicadores de ejecución que, según la experiencia compartida, explican gran parte del resto: el cumplimiento de la programación de actividades y el volumen de trabajo pendiente. Ejecutar bien lo planificado hoy evita repetir mañana las mismas fallas, y un proceso sólido de planificación, programación y coordinación del trabajo, junto con una gestión disciplinada del inventario de refacciones, cierra el círculo entre planificación, coste y resultado financiero.
IV EDICIÓN – VALENCIA, ESPAÑA Asset Maintenance Digital Hub
Cerrar la brecha con los líderes del sector: datos, inteligencia artificial y mantenimiento basado en condición
Las organizaciones de referencia no necesariamente hacen más mantenimiento: hacen mejor mantenimiento, apoyadas en datos,
inteligencia artificial y réplicas digitales de sus activos. El desplazamiento relevante no es tecnológico en sí mismo, sino conceptual: pasar de un mantenimiento organizado por calendario a uno gobernado por riesgo y condición real del activo. Integrar operación y mantenimiento en un mismo flujo de información permite detectar desviaciones pequeñas antes de que escalen, y convierte a la operación en parte activa de la ejecución del mantenimiento, no en un cliente pasivo que solo reporta incidencias.
El método ABC Plus: la disciplina que antecede a la digitalización
Ahora bien, ninguna de estas tecnologías rinde sin una base ordenada. La experiencia de varias jornadas de digitalización del mantenimiento industrial celebradas en Valencia entre 2024 y 2026, que han pasado de hablar de sensores y aprendizaje automático a discutir inteligencia artificial aplicada y réplicas digitales, deja una lección de fondo: antes de invertir en esas tecnologías conviene resolver tres asuntos elementales, resumidos como el método ABC Plus. Primero, la criticidad y la taxonomía de los activos; segundo, la optimización de los planes de mantenimiento; tercero, la gestión de refacciones y la rotación de stock. Solo entonces tiene sentido añadir el «plus» de la digitalización. Toda organización acumula información valiosa, pero sin ese orden previo esa información se queda, como bien se señaló, en materia prima sin transformar: recursos que nunca llegan a convertirse en resultado.
Del benchmarking de mantenimiento industrial a una cultura que crea valor
La pregunta inicial, si el mantenimiento crea valor o solo evita problemas, no tiene una respuesta única ni definitiva, y quizá esa sea la actitud correcta para abordarla: con curiosidad para explorar los datos propios y escepticismo frente a las comparaciones fáciles. El benchmarking de mantenimiento industrial, bien entendido, no es un ranking para exhibir, sino una herramienta para identificar brechas concretas y decidir dónde actuar primero. Las organizaciones que logran avanzar no son las que acumulan más indicadores, sino las que consiguen que esos indicadores hablen el idioma del negocio y sostengan, con hechos, la conversación con quienes deciden el presupuesto.
NEWSLETTER
Ahora puedes estar más cerca de la innovación y la excelencia.
Cada mes recibirás las últimas tendencias de la industria y contenido exclusivo para potenciar tu negocio en sostenibilidad y desarrollo organizacional. ¡Suscríbete!